Buscador Medicus Care:

  • Órganos Y Trasplantes
  • Alergología
  • Alergología Pediátrica
  • Algología Medicina del Dolor
  • Análisis Clínicos
  • Anatomía Patológica
  • Anestesiología
  • Audiología
  • Carboxiterapia
  • Cardiología
  • Cardiología Pediátrica
  • Cirugía Cardiovascular
  • Cirugía de Colon y Recto
  • Cirugía de Tórax
  • Cirugía de Trasplantes
  • Cirugía General y Laparoscópica
  • Cirugía Maxilofacial
  • Cirugía Oncológica
  • Cirugía para la Obesidad (Bariátrica)
  • Cirugía Pediátrica
  • Cirugía Plástica
  • Cirugía Plástica y Reconstructiva
  • Cirugía Vascular (Angiología)
  • Dermatología
  • Diagnóstico Radiológico e Imagen
  • Endocrinología
  • Endocrinología Pediátrica
  • Estomatología
  • Fisiólogo Card-Pulm
  • Fisioterapia
  • Gastroenterología
  • Gastroenterología Pediátrica
  • Genética
  • Geriatría
  • Ginecología
  • Ginecología Oncológica
  • Ginecología y Obstetricia
  • Hemato - Oncología Pediátrica
  • Hematología
  • Homeopata
  • Infertilidad y Reproducción
  • Laboratorios de Análisis Clínicos
  • Medicina Crítica
  • Medicina Deportiva
  • Medicina Física y Rehabilitación
  • Medicina General
  • Medicina Interna
  • Nefrología
  • Nefrología Pediátrica
  • Neonatología
  • Neumología
  • Neumología Pediátrica
  • Neurocirugía
  • Neurología
  • Neurología Pediátrica
  • Nutrición
  • Nutrición Clínica y Obesidad
  • Odontología (Dentista)
  • Odontología Pedíatrica
  • Odontopediatría
  • Oftalmología
  • Oncología
  • Oncología Ginecológica
  • Ortodoncista
  • Ortopedia y Traumatología
  • Ortopedia y Traumatología Pediátrica
  • Otorrinolaringología
  • Pacientes en casa
  • Paido-psiquiatría
  • Patología
  • Pediatría
  • Perinatología
  • Psicología
  • Psiquiatría
  • Radiología e Imagen
  • Rehabilitación
  • Reumatología
  • Solución y Belleza para el pie
  • Tanatología
  • Terapeuta Ocupacional
  • Terapia Celular y Medicina Regenerativa.
  • Terapia Intensiva
  • Terapia/Tratamiento
  • Toxicología
  • Urgenciología
  • Urología
  • Urología Ginecológica
  • Urología Pediátrica
  • Vacunación

ARTÍCULOS - REVISTA MÉDICA

SUEGRA Y NUERA: RELACIONES COMPLEJAS

ARTÍCULOS DE PSICOLOGIA

Pocos personajes hay tan denostados e impopulares como la suegra en el acervo popular. Alrededor de ella se han ideado mil y un chistes en los que el elemento jocoso roza con frecuencia el mal gusto. La mayoría de ellos reserva el papel de protagonista a la suegra de él, a la que se atribuye el rol de metomentodo: una mujer que opina y dispone sin que nadie se lo pida, una especie de mamá pulpo que pretende trasladar a la familia de su hija las normas y directrices con las que guió a su propia familia. Sobre la madre de él, las chanzas son infinitamente menores en número, y ello sin razón aparente ya que las relaciones entre nuera y suegra son en muchas ocasiones bastante más complejas que las de ésta con su yerno. En ellas se mezclan ingredientes diversos, que van desde el cariño y la complicidad a la rivalidad y los celos.


Compartir al hijo

Son unas relaciones en las que cabe todo tipo de sentimientos, vividos con gran intensidad. La explicación puede encontrarse en el hecho de que «en la familia, quien está emocionalmente más presente con los hijos es la madre». Y a muchas les resulta difícil compartir al hijo al que han cuidado y educado durante más de veinte años. Entre madre e hijo se da una relación de sobreprotección que no se da con las hijas. Existe un vínculo que excluye a otras personas, sobre todo a mujeres.

Así las cosas, las relaciones entre suegra y nuera se desenvuelven siempre en un difícil equilibrio y alrededor de un único personaje: el hijo-marido. Para él, la primera imagen de la mujer es la de su madre, mientras que su esposa es la primera mujer en su vida. Las dos tienen una importancia capital en su existencia; a las dos le une un vínculo especial que inevitablemente influye en las relaciones entre suegra y nuera.


Inevitable distanciamiento

Se trata de un triángulo en el que cada cual ha de aprender a asumir su rol. Del mismo modo que la nuera no debe ver la relación del marido con su madre como algo amenazante, ésta habrá de renunciar a la familiaridad que tenía con su hijo cuando vivía con ella. En el momento en que el hijo constituye su propia familia, la madre tendrá que asumir que se inicia una nueva etapa en su relación con él. El distanciamiento es inevitable porque el hijo no tendrá ni el tiempo ni las energías para dedicar a su madre la atención que antes le dispensaba. Evidentemente, se trata de una pérdida, que puede tener su lado positivo, porque bien llevada puede suponer ganar una buena relación con su nuera y sus nietos.


Dependencia emocional

A veces la renuncia no es tan fácil. Hay madres posesivas en extremo que han desarrollado con sus hijos una relación que puede llegar incluso a ser agobiante. Es frecuente en aquellas que se han quedado viudas jóvenes y han volcado toda su existencia en la educación y el cuidado de sus hijos. Cuando éstos son mayores, buscan en ellos, más que mero apoyo, un sustituto del marido que les ha faltado. Por eso, en el momento en que los hijos se van de casa no encuentran el modo de llenar el vacío que dejan detrás. Pero no siempre está la viudedad de por medio. Hay casos de parejas en las que las injerencias las protagoniza una suegra con sus propios problemas conyugales: Son mujeres que tienen una dependencia emocional de sus hijos debido a sus problemas de pareja; que han buscado aliados en los hijos y, cuando éstos se van, les cuesta muchísimo quedarse solas, sin su complicidad.
 


Difícil convivencia

La suegra de Esther responde a este prototipo. Pese a ello, las relaciones entre ambas siempre fueron cordiales... hasta que nació el primer nieto y la abuela hubo de dedicarse a su cuidado al reincorporarse la joven madre al trabajo. «Fue un error», sentencia Esther. «La convivencia era poco menos que imposible: yo no soportaba que mi suegra pusiera constantemente en duda mi capacidad para criar a mi hijo. Lo que valía era su experiencia y nada más. Era como si mi hijo estuviera bien solo cuando estaba con ella. Es verdad que me hizo un gran favor, pero tuve que pagar un alto precio: si le llevaba la contraria, se enfadaba; callarme suponía tener que aceptar cosas con las yo no estaba de acuerdo...», se lamenta. «Mientras tanto –continúa–, mi marido se sentía entre la espada y la pared... hasta que un día, con buenas palabras, le dijimos que había llegado la hora de que el niño fuera a la guardería. No se lo tomó muy bien, pero creo que fue la mejor solución para todos, porque por un momento temí que aquella situación pusiera fin a mi matrimonio».

Los temores de Esther no eran infundados. A la consulta de los mediadores familiares llegan más de una pareja decidida a separarse debido a que a la esposa se le hizo insufrible la convivencia con sus suegros y no se sentía apoyada por su marido. No hay estadísticas al respecto, pero sí datos que indican que las relaciones con las familias respectivas son la causa más frecuente de discusión entre las parejas jóvenes.


El espacio de la pareja

En cualquier caso, cuando una familia política plantea problemas en un matrimonio, en la mayoría de los casos se debe a que los cónyuges no han llegado a un acuerdo sobre los límites en que deben desarrollarse las relaciones con la parentela. Hay un espacio que debe ser exclusivo de la pareja y sus miembros deben decidir cómo de grande quieren que sea. Cuando nace un nieto es normal que los abuelos interfieran más y suelen hacerse más evidentes los problemas, que es muy posible que vengan de mucho más atrás debido a que la pareja no ha sabido negociar los límites del entrometimiento de sus respectivas familias.

En el caso de las relaciones entre suegra y nuera, el papel del hijo-marido es determinante. A él corresponde, en primer lugar, poner los límites y mediar entre ambas para que las relaciones de éstas sean óptimas. Por eso, los hijos que no han logrado separarse emocionalmente de su madre plantean serios problemas. Pueden llegar a pretender que su esposa quiera a su madre de la misma forma que él, y eso no es siempre posible, porque una nuera no es una hija. Entre ella y su suegra cabe el afecto, la cordialidad, el cariño, pero el amor filial no es un sentimiento obligatorio.


Algunas quejas de las nueras sobre las suegras.

1. «Mi suegra aparece siempre sin avisar».

Es un comportamiento que denota problemas para mantener los límites, tan necesarios para una buena convivencia. Sin duda, una suegra con esa actitud tiene dificultades para separarse de su hijo o hija. La mejor solución es establecer –del modo más amable posible– pautas para las visitas. La relación puede ser mucho más fluida si se establece la norma mutua de telefonear antes de visitar y de marcar días específicos para ello.

2. «Mi suegra quiere saber el precio de todo lo que compro (incluso del papel higiénico)».

La curiosidad llevada al extremo conlleva un deseo de control de la vida del hijo o hija que, en cierto modo, puede ayudar a paliar el dolor del alejamiento, pero supone una intromisión inadecuada e inoportuna. Por supuesto, la nuera no tiene por qué responder a preguntas acerca de la gestión de su casa, si ello no afecta a la vida de la suegra, y ésta no debe molestarse por ello.

3. «Mi suegra me dice enseguida que le pase a su hijo (o hija) cuando respondo al teléfono».

Este tipo de actitud puede indicar tanto falta de tacto por parte de la suegra como temor de que no cuenta con el aprecio de su nuera o yerno y que éstos no desean hablar con ella. Independientemente de lo profundo de la relación afectiva, en las familias deberían funcionar las mismas reglas que en las relaciones sociales y no parece muy adecuado preguntar rápidamente por otra persona, sin interesarse por la que ha respondido al teléfono.

4. «Mi suegra hace preguntas sobre mí a mis hijos».

Es un comportamiento poco digno, innecesario e imprudente... pero muy común. Sobre todo, es una falta de delicadeza para con los niños, a los que se pone en una situación muy comprometida. Si realmente hay algo que preocupa sinceramente a una suegra, lo mejor es que pregunte directa y amablemente a los hijos. En cuanto al yerno y la nuera, lo mejor es que aclaren la situación, expresando que, como padres, están en contra de que se involucre a los niños en ese tipo de cuestiones. Desde luego, es necesaria mucha diplomacia.

5. «Mi suegra comenta por ahí nuestras discusiones de pareja».

Es una situación poco afortunada que puede deteriorar seriamente la relación no solo entre suegra e hijo/a político, sino con el propio hijo o hija. Para no caer en la tentación, las suegras deberían tener siempre en cuenta su prioridad: mantener una buena relación afectiva con su hijo y comprender que ello incluye siempre a su cónyuge. Una nuera o yerno pueden solucionar la situación yendo directamente al grano: «Estoy muy interesada/o en mantener una excelente relación contigo, y eres una persona muy importante en nuestra vida, pero es muy importante que nuestras discusiones se mantengan en el plano privado».

Tomado de http://www.proyectopv.org/2-verdad/105marcospifam.htm

 

Quizá te interese

Medicus Care Mx. Derechos Reservados 2014. | POLÍTICAS DE PRIVACIDAD | NOM-004-SSA3-2012 | Desarrollado por I Advance